Biografías de sacerdotes santos
18 de Mayo: San Juan I, Papa y Mártir
18 Mayo 2010
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San Francisco de Jeronimo 11 de Mayo
11 Mayo 2010
San Francisco nació en Grottaglie, cerca de Taranto, en 1642. Este elocuente misionero jesuita, al que llamaban "el apóstol de Nápoles", se distinguió por su ilimitado celo en favor de la conversión de los pecadores y por su amor a los pobres, los enfermos y los oprimidos.
En 1666,antes de cumplir los 24 años de edad, San Francisco recibió la ordenación sacerdotal. Durante los cinco años siguientes, enseñó en el "Collegio dei Nobili", que los jesuítas tenían en Nápoles. A los 28 años ingresó en la Compañía de Jesús. De1671 a 1674, ayudó en el trabajo misional al célebre predicador Agnello Bruno. Al concluir sus estudios de teología, los superiores le nombraron predicador de la Iglesia del Gesú Nuovo, de Nápoles. Se dice que convertía por lo menos a unos 400 pecadores al año. El Santo visitaba las prisiones, los hospitales y no vacilaba en seguir a los pecadores hasta los antros del vicio, donde algunas veces fue brutalmente maltratado. San Francisco murió a los 74 años de edad y fue sepultado en la Iglesia de los jesuítas de Nápoles. Su canonización tuvo lugar en 1839.
San Fray María Rafael Arnáiz: El "intercesor de los jóvenes" que se santificó por su fidelidad a la vocación
10 Mayo 2010
Bogotá (Lunes, 26-04-2010, Gaudium Press) Nacido en Burgos, España, el 9 de abril de 1911, fray María Rafael Arnáiz Barón -o simplemente Rafael, como lo llamaban comúnmente- desde muy joven se sintió fuertemente atraído por la vida contemplativa, especialmente por el estilo de vida del Monasterio de San Isidro de Dueñas, o Monasterio Trapese, de la Orden de la Trapa -orden monástica que se conoce como Orden Cisterciense de Estrecha Observancia-, que está ubicado en la provincia de Palencia en la Comunidad Autónoma de Castilla y León en España.
Joven de gran inteligencia, buen amigo, de carácter alegre, y un hombre que amó profundamente a la Virgen María, Rafael hace parte del grupo de los Santos recientemente canonizados por Benedicto XVI -las últimas canonizaciones las hizo el Santo Padre el 11 de octubre del año pasado-, y quien la Iglesia hoy recuerda y celebra su vida como ejemplo para muchos jóvenes.
Perteneciente a una familia de de la alta sociedad española, el hoy santo, desde niño tuvo contacto con la vida religiosa y de piedad, gracias a la fe de sus padres y a los estudios recibidos en el colegio de los sacerdotes jesuitas. Fue un niño de gran fortaleza porque tuvo que hacerle frente al principio de una grave enfermedad que lo acompañaría el resto de su vida y que a la edad de los 11 años lo obligó a abandonar sus estudios.
Desde niño consagró su vida a la Madre de Dios
Según se narra en su biografía, fue precisamente a través de esta enfermedad que siendo aún niño, Rafael consagró su corazón a la Madre de Dios; "cuando se recuperó, su padre, en agradecimiento a lo que consideró una intervención especial de la santísima Virgen, a finales del verano de 1921 lo llevó a Zaragoza, donde lo consagró a la virgen del Pilar".
Años más tarde, siendo un estudiante de arquitectura en la Escuela superior de Oviedo, ciudad donde antes se había trasladado con su familia, supo unir sus estudios con una constante y apasionada vida de piedad participando activamente en la adoración nocturna en el oratorio Caballero de Gracia, la cual le confirmó un deseo que siempre había tenido en su interior y que, en otras palabras, fue el llamado particular que Dios le hizo: consagrarse especialmente a la vida contemplativa.
El sufrimiento que lo llevó a santificarse
Y efectivamente así lo hizo, a finales de 1933 decidió dejar sus estudios para, en enero de 1934, ingresar al Monasterio de San Isidro. Pero, cuando apenas llevaba algunos meses en el noviciado recibió una de las pruebas más difíciles de su vida; el diagnóstico de una fuerte enfermedad -diabetes sacarina-, que lo obligó, tal como le ocurrió como niño, a abandonar el monasterio, al cual regresó y abandonó en repetidas ocasiones por causa de del mal que padecía.
Fue precisamente esta heroica fidelidad a su vocación -que lo llevó a "sufrir con amor" su enfermedad y a luchar por permanecer en el Monasterio- lo que lo llevó a santificarse. Tanto así, que Dios lo llamó a su lado cuando apenas tenía 27 años un 26 de abril de 1938.
Por esta fortaleza que -pese a su enfermedad- reflejó, el 19 de agosto de 1989, cuando se celebrara la Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, Juan Pablo II lo propuso como modelo para los jóvenes del mundo, y Benedicto XVI, el día de su canonización, lo presentó como el "intercesor de los jóvenes".
Gaudium Press / Sonia Trujillo
San Agustín Roscelli: “Confesor santo” que se empeñó en salvar a las jóvenes de las trampas y de los peligros morales
10 Mayo 2010
Bogotá (Viernes, 07-05-2010, Gaudium Press) Hace 192 años, el 17 de julio de 1818 en Bargone, Italia, el país europeo dio a luz un santo que siempre estuvo dispuesto -con humildad, obediencia y en silencio- a buscar la voluntad de Dios. Bautizado con el nombre de Agustín Roscelli -el mismo día de su nacimiento, porque se temía por su vida-, su existencia estuvo siempre impregnada por un gran amor por Aquél que lo creo. Hoy la Iglesia conmemora la vida de este santo quien fundó la Congregación de Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María.
Perteneciente a una familia pobre en medios materiales, pero rica en la fe y en virtudes cristianas, sintió el llamado al sacerdocio siendo muy joven, gracias a una misión que, en mayo de 1835, animó el Archipresbítero de Chiavari, en Italia, Antonio María Gianelli, quien hoy también es un santo italiano.
Su formación hacia el sacerdocio la realizó en la ciudad de Génova. Allí vivió tiempos difíciles y tuvo que afrontar varios desafíos económicos que supo sobrellevar gracias a su gran fuerza de voluntad, su tenacidad, la intensa oración y al corazón de algunas personas que le brindaron su apoyo. Fue ordenado sacerdote por el Cardenal Plácido María Tadini el 19 de septiembre de 1846.
Recordado como "Santo confesor" y por su gran deseo por ayudar a las jóvenes presas de peligros
Como sacerdote al Padre Roscelli se le encomendó la misión de trabajar en el populoso barrio de San Martín de Albaro, donde empezó a mostrar su gran dedicación a la confesión -incluso por este hecho algunos hoy lo llaman el "Santo confesor"-. Fue precisamente en el confesionario donde se acercó a la triste realidad y de los peligros a los que se enfrentaban las jóvenes de la época, quienes por su necesidad de trabajar, se convertían fácilmente en presa de personas deshonestas al tener que trasladarse a otras ciudades.
En 1874, como Capellán del Orfanatorio Provincial, conoció de cerca las dificultades por las que pasaban algunas madres solteras quienes, siendo jóvenes sencillas de pueblo y por falta de un trabajo digno y bien retribuido, eran víctimas de personas malintencionadas.
Por estos acontecimientos que rodaban constantemente su labor como pastor, el Padre Roscelli anidó en su corazón un fuerte deseo de salvar a las jóvenes de las trampas y de los peligros morales, el cual se materializó años más tarde -gracias a la propuesta que le hicieron algunas de sus penitentes-, en las escuelas taller, que consistían en centros donde las jóvenes recibían instrucción religiosa y moral, de la mano de la formación humana y cristiana, para que éstas pudiesen enfrentar los peligros de las ciudades.
Congregación de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María
Un par de años después, el 15 de octubre de 1876, e inspirado por las maestras de las Casas-Taller, hizo realidad su tímida idea de una Congregación religiosa la cual recibió la bendición del mismo Papa Pio IX, quien le dijo al Padre Roscelli: "Deus bendicat te et opera tua bona" -"Dios te bendiga a ti y a tu buena obra"-.
El 22 del mismo mes el sacerdote les entregó el hábito religioso a las primeras Hijas, a quienes llamo Hermanas de la Inmaculada. Años después la obra se condolida y se extiende más allá de las fronteras italianas.
El Padre Roscelli muere el 7 de mayo de 1902 y es canonizado casi 100 años después por Juan Pablo II el 10 de junio de 2001, quien en la homilía de la canonización señaló: "El amor de Dios a los hombres se manifestó con particular evidencia en la vida de San Agustín Roscelli, a quien hoy contemplamos en el esplendor de la santidad. Su existencia, totalmente impregnada de fe profunda, puede considerarse un don ofrecido para la gloria de Dios y el bien de las almas".
Gaudium Press / Sonia Trujillo
San Juan de Ávila 10 de Mayo
10 Mayo 2010

Juan de Avila, nació en Almodóvar del Campo, en Castilla la Nueva. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá. Fue considerado como uno de los más influyentes y elocuentes jefes religiososo de la España del siglo XVI. Fue amigo de San Ignacio de Loyola y consejero espiritual de Santa Teresa, además de San Francisco de Borja. Ordenado ya como sacerdote mostró tal elocuencia, que el Arzobispo de Sevilla le pidió que se dedicara a la evangelización en su país. Trabajó durante 9 años en las misiones de Andalucía.
El Beato, fue acusado ante la Santa Inquisición de Sevilla por predicar el rigorismo y la exclusión de los ricos del Reino de los Cielos. Luego de ser liberado, se dedicó a misionar en todas las regiones de España, principalmente en las ciudades. Los más famosos de sus escritos son sus cartas y el tratado: "Audi Filia".
Fue beatificado en 1894. La Compañía de Jesús celebra su fiesta como si se tratase de uno de sus miembros, ya que Juan veneró siempre a esta orden y a su fundador. Fue sepultado en Montilla.
noticia tomada de ACI prensa
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